La Casa del Labrador
Un palacete de recreo escondido en el extremo del Jardín del Príncipe. Solo se visita con guía, en pases de aforo limitado y tres días a la semana: conviene saberlo antes de plantarse allí.
El capricho de Carlos IV
Pese al nombre, aquí no vivió ningún labrador. La Casa del Labrador es un pequeño palacio de recreo levantado a finales del siglo XVIII para Carlos IV, en el extremo oriental del Jardín del Príncipe, sobre el emplazamiento de una antigua casa de labor que le dio el nombre.
Su interés no está en el tamaño —es diminuto comparado con el Palacio Real— sino en la densidad decorativa. Cada sala está trabajada hasta el último centímetro: sedas, mármoles, estucos, bronces dorados, relojes y suelos de mosaico. Es una de las mejores muestras conservadas del gusto cortesano español del cambio del XVIII al XIX.
Como el resto del conjunto, forma parte del Paisaje Cultural de Aranjuez, Patrimonio Mundial de la UNESCO desde 2001, y lo gestiona Patrimonio Nacional.
Cómo se visita
Este es el punto donde más gente se lleva un chasco: la Casa del Labrador no se puede visitar por libre ni cualquier día.
Reserva con antelación. El aforo por pase es reducido y los últimos pases del día se cierran bastante antes de la hora de cierre. Compra la entrada online con día y hora antes de desplazarte: es habitual llegar y encontrar todos los pases agotados, sobre todo en primavera.
Las salas
El Gabinete de Platino
La pieza mayor de la casa: una sala con incrustaciones de platino, oro y bronce, encargada en París. Es lo que casi todo el mundo recuerda al salir.
La Galería de Estatuas
Espacio de tránsito decorado con esculturas y mármoles, articulando las dos plantas de la casa.
El Salón de Baile
La sala de aparato, con pinturas murales y espejos que amplían un espacio en realidad muy contenido.
El Gabinete de María Luisa
Las estancias privadas de la reina, con el mobiliario y los textiles originales de la época.
Los relojes
La casa conserva una colección notable de relojes de la época, integrados en la decoración de las salas.
Los suelos
Mosaicos y marquetería que en varias salas son tan trabajados como las paredes. Merece la pena mirar hacia abajo.
Está lejos de la entrada del jardín
La Casa del Labrador se encuentra en el extremo del Jardín del Príncipe, que es el mayor de los jardines del Real Sitio. Desde la entrada principal del jardín hay un buen paseo andando.
- Calcula el tiempo del trayecto dentro del jardín antes de tu pase horario. Si llegas tarde, pierdes la entrada.
- Hay una entrada al jardín más cercana a la Casa del Labrador que la principal: pregunta al comprar la entrada cuál te conviene.
- Calzado cómodo: el recorrido es llano pero largo, por calles de tierra.
- En el mismo jardín está el Museo de Falúas Reales, junto al embarcadero. Se pueden combinar en la misma mañana.
Más del Real Sitio
¿Te lo organizamos?
Nos encargamos de los pases, los horarios y el guía, y encajamos la Casa del Labrador con el Palacio y los jardines en una jornada que cuadre.

Pregúntanos