Manuel Godoy, el Príncipe de la Paz
De guardia de corps a jefe del Gobierno con veinticinco años, y de ahí a esconderse en una buhardilla de Aranjuez mientras una multitud saqueaba su casa.
De Badajoz a la cima del poder
Manuel Godoy nació en Badajoz el 12 de mayo de 1767, en una familia de nobleza provincial sin especial fortuna. En 1784 ingresó en la Guardia de Corps en Madrid, todavía en tiempos de Carlos III.
Lo que vino después no tiene apenas precedentes en la historia de España: el 15 de noviembre de 1792, con veinticinco años, fue nombrado primer secretario de Estado, es decir, jefe del Gobierno.
Los títulos llegaron en cascada:
- Duque de Alcudia, en mayo de 1793.
- Príncipe de la Paz, el 22 de julio de 1795, tras firmar la Paz de Basilea con la Francia revolucionaria. Es el título con el que ha pasado a la historia.
- Generalísimo, en 1801, un cargo sin precedente en España.
- Almirante General, en 1807, con tratamiento de Alteza Serenísima.
Qué se dice y qué está probado
La versión popular es conocida: Godoy habría llegado tan alto por ser amante de la reina María Luisa de Parma. Conviene ser precisos.
Esa relación es un lugar común de la historiografía y, sobre todo, de la propaganda de la época —los enemigos de Godoy la difundieron con entusiasmo—, pero nunca se ha probado documentalmente. Lo que sí está fuera de duda es que fue el favorito absoluto de Carlos IV y que gozó de la confianza plena de ambos monarcas durante quince años.
En su vida privada, en 1797 casó con María Teresa de Borbón, condesa de Chinchón y prima del rey, en un matrimonio de conveniencia política. Mantuvo a la vez una relación estable con Pepita Tudó, con la que tuvo hijos. Durante el saqueo de 1808 la multitud la buscaba también a ella, que ya había sido evacuada.
Aranjuez, marzo de 1808
El Motín de Aranjuez terminó con todo. La noche del 17 al 18 de marzo, la multitud asaltó y saqueó su casa mientras él se escondía en una buhardilla, ayudado por un criado.
Aguantó allí más de treinta horas. El 19 de marzo, entre las nueve y las diez de la mañana, vencido por la sed, salió. Lo detuvieron y lo agredieron —las heridas le durarían semanas— y acabó encerrado en el cuartel de Guardias de Corps. Paradójicamente, fue el propio Fernando, cuyo entorno había organizado el motín, quien lo salvó del linchamiento.
Esa misma tarde, Carlos IV abdicaba en su hijo. La historia completa del Motín, aquí.
Cuarenta y tres años fuera
Fernando VII le confiscó todos los bienes, a él y a su familia. Tras el motín pasó por el torreón de Pinto y el castillo de Villaviciosa de Odón.
El 21 de abril de 1808, oficiales franceses lo liberaron en secreto por orden de Murat y Napoleón. El día 25 llegaba a Bayona. Nunca volvería a España.
Murió en la pobreza relativa, escribiendo unas memorias con las que intentó, sin demasiado éxito, defender su gestión ante la historia.
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El Palacio, las plazas y el escenario del motín, contados por un guía oficial.

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