Taberna Casa Pablete
Ochenta años friendo calamares en la calle Stuart. Tercera generación de la misma familia, cortado a mano, rebozado con harina de calidad y frito a la vista del cliente. Es la parada obligatoria de la ruta del tapeo.
Una fritura y nada más
Casa Pablete abrió en 1946 y hoy la lleva la tercera generación de la familia. En una ciudad con restaurantes de Sol Repsol, esta taberna sigue siendo el sitio del que todo el mundo habla, y por una sola cosa: el bocadillo de calamares.
El método es el de siempre y es lo que marca la diferencia: calamar cortado a mano, rebozado con harina de calidad y frito delante del cliente. Sin congelados de anilla industrial, sin rebozados que aguantan media hora en la barra.
Está en el número 118 de la calle Stuart, dentro de la ruta de tapeo que el propio turismo municipal señala como itinerario: bocadillos de calamares, gachas, pisto, montaditos de ibéricos, patatas asadas y matrimonios. Casa Pablete es la primera parada de ese recorrido.
Lo práctico
Qué pedir
Bocadillo de calamares
El bocadillo o el montado. Poco más hay que decidir, y ese es precisamente su encanto.
Cuándo ir
Antes de las dos o después de las cuatro si vas entre semana. El fin de semana hay cola, y la cola forma parte del rito.
Dirección
Para grupos, funciona distinto. No es un sitio para sentar a cuarenta personas: es una parada de pie dentro de un recorrido. Si organizamos la ruta de tapeo del grupo, lo encajamos como primera parada y seguimos calle arriba.
Cerca de aquí
¿Montamos una ruta de tapeo?
Reservamos mesa o local para el grupo y lo cuadramos con el resto del programa del día.

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